martes, 26 de febrero de 2013

UNA BUENA MANERA DE DIFUNDIR LA LECTURA: BIBLIOTECAS AMBULANTES

La explosión de las bibliotecas ambulantes: además de las tradicionales, hay un tanque de guerra hecho de libros, una bibliolancha en el Tigre y hasta biblioburros
El Arma de Instrucción Masiva (Adim) está montada sobre un Ford Falcon que perteneció a las Fuerzas Armadas hasta 1979. Hoy, ese auto verde que antes llevaba represores en plena dictadura fue transformado en una poderosa biblioteca con ruedas que se pasea por los barrios regalando libros a quienes más los necesitan. Su creador es Raúl Lemesoff, un escultor de Paraná, Entre Ríos, que planea llevar su tanque por toda Sudamérica. Actualmente, el artista se encuentra trabajando en Holanda. Está construyendo otra de sus armas a estrenarse el 20 de enero en el Winternachten.nl. ¿Cuál es el proyecto? “¡Armar un ejército mundial! ¡Conquistar nuevos horizontes!”, dice, como gritando, este loco que parece salido de un dibujito animado.
Cuando está en Buenos Aires, el arma del paranaense es su vehículo diario. Y claro que Lemesoff disfruta particularmente el impacto que causa en los otros su estrafalario tanque de guerra hecho de libros de todos los colores y tamaños. Él dice que el arma intimida a la gente y que todos piensan que simplemente está loco. Pero atención, no es sólo eso. “La gente no puede creer que los libros sean gratis, no entienden que yo los regalo”, dice el inventor del Adim, que también asegura que las donaciones son pocas pero significativas. Por ejemplo, el caso de la editorial Corregidor que le donó una gran cantidad de libros con fallas insignificantes y el Canal Encuentro que donó otro tanto a través de su director, Ignacio Hernaiz. Su método de acción: “En los barrios de ricos trato de llenar el arma de libros y después, en una acción digna de Robin Hood, se los llevo a las villas miserias donde realmente son apreciados”.
No se trata sólo de una biblioteca ambulante. El Adim, en su carácter de escultura es también una intervención callejera, un signo de protesta, un estímulo. “Transmite un mensaje concreto que trasciende los límites del arte y la cultura tradicional, ya que su lugar de acción es afuera de los museos, centros culturales o bibliotecas”, explica.
En este caso, según la nueva página web, https://sites.google.com/site/armadeinstruccionmasiva/, el Arma de instrucción Masiva tiene como principal objetivo contribuir a la paz y al entendimiento de los pueblos a partir de recorrer los lugares más distantes y diferentes documentando la opinión y el sentir de cada comunidad sobre sus problemas sociales, culturales, políticos, ambientales y difundiéndolo en otras comunidades.
“¡Tu oportunidad de llevar un libro gratis para los niños!”, es el grito de guerra de Lemesoff. Para él, “la educación está en la casa y la instrucción en la escuela. Cuando yo le regalo un libro a un niño, éste cobra valor. No se lo dio ni la madre ni la maestra en la escuela obligándolo a leerlo”. Hoy, el arma está parada hasta que el artista vuelva a la ciudad después de haber puesto en marcha el otro arma para La Haya. Dice que no encontró la gente indicada para seguir con el proyecto. “No cualquiera va, agarra el arma y sale al encuentro de todas las vidas y regala libros, sin farsas, sin egos ni pretenciones. Si lo hacés, estás loco”, dice quien inició esta comunicación con una afirmación: “Todo es como un sueño”.
Quienes deseen colaborar: escriban a armadeinstruccionmasiva@hotmail.com








Los libros flotadores. Entre enero y marzo, un ejército de bibliotecas ambulantes recorrerán playas, campings, terrazas y jardines llevando libros. Son pequeños bibliomóviles que están equipados como bibliotecas circulantes y pequeños centros culturales. La Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) lanzó la campaña “Sumergite en la lectura 2013
” por segundo año consecutivo. Son nueve bibliomóviles que recorrerán, con 300 libros, cinco provincias, el conurbano y la Ciudad de Buenos Aires. Los libros se van a poder retirar gratuitamente a modo de préstamo. También estará la bibliolancha: la encargada de acercar actividades gratuitas a los que viven en el Delta de San Fernando.
Cada uno de los móviles traslada los libros y el material multimediático para chicos y adultos; equipamiento informático, sonido y audio, plasma y acceso a internet. Se viajará por las playas del Partido de la Costa, las sierras y las lagunas bonaerenses; los sitios de esparcimiento porteño de La Matanza y el Tigre, entre otros. Y también se llegará a diversos sitios de Tierra del Fuego, La Rioja, Santiago del Estero, Santa Fe y Formosa. En estas provincias, los bibliomóviles se quedarán hasta junio y llegarán a cárceles y comedores populares.
La propuesta permitirá que los turistas que se encuentren en la costa bonaerense puedan sacar prestado en forma gratuita algún título de la biblioteca itinerante y luego, a los días, cuando haya terminado su lectura, devolverlo allí o en la biblioteca de la localidad. La metodología del préstamo puede variar según la zona, pero en todos los casos es gratuito.


De Biblioburros y otras historias. La biblioteca ambulante es la encargada de llevar libros a quienes no pueden llegar por sí mismos a las bibliotecas. A veces, la biblioteca está muy lejos. A veces no hay biblioteca en el barrio. A veces no hay ni escuela en el barrio. A veces, por el contrario, la biblioteca está y ni siquiera está lejos, pero sigue estando vacía. Se necesita de la biblioteca ambulante. La biblioteca móvil lleva y trae historias. En otros países, la experiencia es muy distinta. Muchas veces las malas condiciones de los caminos o la falta de presupuesto para acondicionar el móvil, hace que la biblioteca se vuelva muy distinta. En Venezuela, se utilizan las bibliotecas montadas sobre mulas para llegar a los pobladores de las montañas. En Colombia, están los biblioburros: el precursor en esta modalidad es un maestro de escuela que se llama Luis Soriano. Él mismo cabalga más de cuatro horas para llevar libros a los chicos que no tienen acceso a ellos. A través de esos libros, los chicos de los lugares más alejados de Colombia pueden conocer otras culturas y aprender acerca de sus derechos y compromisos como ciudadanos. La experiencia está retratada fotográficamente en www.biblioburro.blogspot.com. A los burros y las mulas y las bibliolanchas y los tanques de guerra literarios, se unen los camellos en Kenya: camellotecas que llevan libros a las escuelas y las comunidades nómades. Hay videos de todas estas experiencias en internet. Los camellotecas fueron documentados por el periodista Ruud Elmendorp. Ya lo dijo el paranaense Lemesoff, “a velocidad de tortuga el Arma de Instrucción Masiva quiere recorrer la mayor cantidad de lugares creando una red de pensamiento y solidaridad”. Hay mucho por hacer.


Fuente: miradas al Sur

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